Sección de Ned traducida
Como nuestro Erasmus, Ned, ha aprendido en los últimos meses más cheli que español de la RAE, decidimos ayudarle a traducir su secciones del trabajo. De este modo, se pudo concentrar en el contenido del trabajo, y nosotros se tradujimos al crisitano. Esta es la parte que me tocó a mi traducir y editar.
Economías de guerra
En primer lugar, es importante resaltar que las situaciones de conflicto difieren mucho entre sí; lo que sea accesible para cada facción enfrentada, tanto si se trata de una insurgencia separatista como de un señor de la guerra a nivel regional, dependerá de los recursos que estén disponibles en el país. También será importante el papel que la influencia externa tenga sobre la financiación del conflicto.
A la vez, la duración del conflicto puede variar enormemente en función de cómo esté repartido el acceso a esos recursos. Si tanto el gobierno como las fuerzas rebeldes tienen acceso a recursos altamente lucrativos, como los diamantes, es más probable que tenga lugar un conflicto de larga duración y suma cero – como es el caso de Sierra Leona, por ejemplo.
Las actividades lucrativas en una economía de guerra están lejos de limitarse sólo a la extracción de recursos. El saqueo; la extorsión; la piratería; las tributaciones ilegales en rutas de transporte, puertos y aeropuertos; y el tráfico de drogas, entre otras, están también encaminadas al enriquecimiento ilícito. El problema para las facciones que se benefician de estas actividades es, como argumenta Mary Kaldor, que “en tiempos de paz, estas fuentes de sustento están mermadas”[1], y que semejantes ingresos difícilmente están garantizados en una situación de posconflicto.
Una economía de guerra no está estrictamente reducida a estas actividades “negativas”. También incorpora la economía informal que emerge cuando la formal, dirigida por el Estado, deja de funcionar. La necesidad, más que cualquier otra causa, es el origen de la flexible y elástica economía informal. Surge para proveer, tanto a aquellos que sólo intentan sobrevivir como a los que aspiran al poder político, los artículos que ya no se pueden adquirir a través de la difunta economía formal. Éstos pueden cubrir prácticamente cualquier cosa, desde comida hasta armas. En el caso de Somalia, donde el Estado es prácticamente inexistente, esto ha evolucionado hasta tal punto que “la guerra… [se ha convertido] en un sistema sostenible de organización económica”[2] – el papel del Estado en la economía ha pasado a ser superfluo.
Ha habido algunos intentos de distinguir a los actores que participan en una economía de guerra a través de la valoración de sus motivaciones:
1. Economía de combate: está dirigida a describir las actividades de aquellos que buscan sustentar el conflicto y beneficiarse con la guerra. Éstos están estrechamente ligados a la explotación de la riqueza de los recursos, y otras formas de comercio ilícito.
2. Economía en la sombra: describe lo que representaría el oportunismo económico. Es decir, aquellas personas que aspiran a sacar toda la ventaja que puedan de la guerra.
3. Economía de afrontamiento/coping economy: es la que se da en la mayoría de lo conflictos. Se trata de individuos que tratan de mantener un nivel básico de sustento económico en ausencia de un Estado funcional. Son aquellos que simplemente tratan de conseguir lo que pueden.
Estas descripciones simplifican lo que es, de hecho, una realidad muy compleja. Pero representan una guía útil sobre los componentes que forman una economía de conflicto.
Para que las fuerzas beligerantes puedan perpetuar un conflicto como un medio deliberado para asegurar un beneficio económico y poder político, necesitan recursos generados por una economía de guerra. Esta economía de guerra/conflicto juega un papel muy importante en el impacto que la guerra tiene sobre las poblaciones locales e, incluso, en el curso que tome el conflicto. Para insistir en este punto, es útil observar las formas que las economías de guerra pueden llegar adoptar. (Es importante recordar que estas formas no son excluyentes):
[1] Mary Kaldor, The Political Economy of War: What Relief Agencies Need to Know, ………………….
[2] …., External Actors in Stateless Somalia: A War Economy and its Promoters, ……………….

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