Mis sección del trabajo "Estados Fragiles"
Voy a colgar las dos secciones de nuestro trabajo "Economías de guerra en el Africa Subsahariana" que he desarrollado. Para ahorra espacio, he suprimido la bibliografía del final.
ESTADOS FRAGILES
Desde Afganistán hasta Haití, en un amplio arco que incluye a Liberia, Sierra Leona, Kosovo o Costa de Marfil, una serie de Estados del sistema internacional son calificados desde diversas instancias como “frágiles” o “débiles”, cuando no en colapso de sus instituciones. En esos Estados no se garantiza la seguridad ni los derechos ni el acceso a bienes para la mayoría de sus ciudadanos. Son Estados disfuncionales en administrar seguridad, justicia, bienes públicos y bienestar.
Unos están en guerra (Republica Democrática de Congo, Sudan), o en complejos procesos de posconflicto con violencia (Afganistán, Haití), y otros en situación de frágil posconflicto (Angola, Liberia). En algunos hay desplegadas misiones de paz de las Naciones Unidas (Costa de Marfil, Sierra Leona). Algunos son Estados nuevos (Timor Oriental) o protectorados sin una situación legal clara (Kosovo) que difícilmente podrían ser operativos sin la presencia militar extranjera y la ayuda internacional. El secretario general de la ONU hasta diciembre de 2006, Kofi Annan, usó a los Estados frágiles en sus documentos preparatorios de la Cumbre de las Naciones Unidas de septiembre de 2005 para indicar la necesidad de trabajar conjuntamente sobre los problemas globales.[1]
La Evaluación Institucional y Política de Países del Banco Mundial identifica, basándose en diversos indicadores, entre otros los bajos ingresos, que 46 Estados son institucionalmente frágiles.[2] La inseguridad para las aproximadamente 870 millones de personas, o el equivalente, al 14% de la población mundial, que viven en esos Estados frágiles se manifiesta de diversas formas: económica, alimentaria, sanitaria, física, medioambiental, cultural y política. Todas ellas generan formas de inseguridad.[3]
El Banco Mundial indica que en esos países “la gestión de los asuntos públicos es insatisfactoria, (...) están inmersos en amplios conflictos internos o se están debatiendo en el proceso de culminación de precarias transiciones en situaciones posteriores a conflictos. (...) Todos tienen ante sí una generalizada falta de seguridad, fractura de las relaciones sociales, significativos niveles de corrupción, desintegración del Estado de derecho y falta de mecanismos de generación de poder y autoridad legítimos, una enorme acumulación de necesidades de inversión insatisfechas, y escasos recursos públicos para el desarrollo”.[4]
Según el analista Mariano Aguirre de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), con sede en Madrid:
“Los análisis sobre la fragilidad del Estado deben tener en consideración dos factores. Por un lado, la continuidad y la persistencia de las formas coloniales en las estructuras políticas actuales. En la mayor parte de los Estados postcoloniales las formas coloniales se fusionaron con formas nuevas, dando a lugar a estructuras novedosas que no siempre responden al modelo tradicional europeo. Por otro, las formas nuevas de integración postcolonial de los Estados en el mercado mundial. O sea, la manera en que los Estados débiles se relacionan con actores estatales y no estatales externos; de qué forma son usados sus recursos y riquezas (especialmente los minerales) y cómo se vinculan con redes ilegales regionales y globales, al igual que cuestiones como la manera en que actúan las inversiones y la ayuda internacional humanitaria y para el desarrollo.”[5]
Un concepto controvertido
Pese a que estos problemas se asocian con la fragilidad institucional, el concepto de Estado frágil o débil es altamente controvertido. Analistas de país del Sur lo rechazan por considerar que abre la puerta a intervenciones del Norte con el supuesto fin de normalizarlos. A la vez, ponen en duda quiénes pueden juzgar la fragilidad de otros.[6]
La definición conceptual no es sencilla. Por ejemplo, un Estado dictatorial no es necesariamente frágil. Uno de los estudios que trata de llegar a una definición equilibrada indica que un Failing State (o sea un Estado en proceso de fragilidad) es aquel que:
a) es incapaz de controlar su territorio o gran parte del mismo y garantizar la seguridad de los ciudadanos debido a que ha perdido el monopolio del uso de la fuerza;
b) no puede mantener el orden legal interno;
c) no es capaz de suministrar servicios públicos a la población o de crear las condiciones necesarias de acceso a ellos.[7]
El imperio de la Ley en esos Estados “débiles” es parcial, limitado o inexistente, y el monopolio del uso de la fuerza, uno de los principios esenciales del Estado moderno, está debilitado o disperso. Algunos de los Estados frágiles están asolados por conflictos armados, otros se encuentran fragmentados. En todos ellos, la vida de la mayor parte de los ciudadanos trascurre entre diversos grados de violencia. La supervivencia se torna precaria y violenta.
La fragilidad institucional es un problema grave en los países afectados y también para el sistema internacional debido a su integración en economías ilegales, la generación de refugiados y emigrantes, el comercio de armas, y la posibilidad de que grupos criminales o terroristas usen sus territorios.
A partir de los atentados en Estados Unidos de septiembre de 2001 el problema de la crisis en determinados Estados ha tenido más reconocimiento por la conexión entre fragilidad del Estado y terrorismo. De acuerdo a su nueva doctrina de seguridad, EEUU planteó la responsabilidad del fracaso del Estado en la seguridad internacional. Sin embargo, muchos autores piensan que esta nueva estrategia podría llegar a usar como excusa la fragilidad de un Estado para sustituir la legalidad internacional y la soberanía de los Estados por cuestiones estratégicas y tácticas interviniendo en los asuntos nacionales de un Estado.[8]
Fragilidad institucional y conflicto armado
A las raíces históricas de la fragilidad estatal se suman los proyectos económicos fallidos. Los planes de ajuste estructural y disminución del papel del Estado promovidos por las agencias internacionales de crédito tuvieron un papel devastador en muchos Estados postcoloniales en los que el mantenimiento del sector público, por un lado, y las subvenciones del Estado a productos básicos alimentarios, por el otro, proveían un cierto nivel de equilibrio. Cuando ese equilibrio se rompió diversos grupos sociales y ciudadanos usaron la violencia como forma de supervivencia y de represalia.[9]
Desde las revoluciones postcoloniales hasta hoy el fracaso de los modelos desarrollistas, nacionalistas y los neoliberales, sumados a las guerras y la corrupción de las élites locales, han cerrado el acceso al trabajo y bienes a millones de personas. La falta de Estado, de democracia y participación en las decisiones, del imperio de la Ley, y de sistemas impositivos fiables que sirvan como forma de distribución de la renta, impulsa a grupos sociales a competir violentamente por recursos escasos o para acceder a esos bienes que les son estructuralmente negados. A la vez, algunas élites se han apoderado de los instrumentos estatales generando aparatos de poder cleptocrático.[10]
La vinculación entre fragilidad institucional y conflictos armados es directa. No todos los estados institucionalmente débiles están guerra, pero la mayor parte de los conflictos armados modernos se desarrollan en Estados institucionalmente débiles. O sea, la franja de los aproximadamente 50 Estados frágiles y la franja de los alrededor de 20 conflictos armados o guerras abiertas que hay en el mundo se superponen. Por otro lado, la tendencia indica que internacionalmente hay menos conflictos armados pero, sin embargo, hay una tendencia sostenida en una serie de Estados a mantenerse en crisis. El resultado es que pese a esa disminución de los enfrentamientos armados, la fragilidad estatal podría dar lugar a nuevos conflictos violentos.[11]
No necesariamente la injusticia social extrema genera guerra, pero favorece la violencia. Cuando los mecanismos culturales y sociales para la autorregulación de la violencia se ven afectados, entonces los conflictos pueden escalar hasta la guerra. El Estado pierde el monopolio de la fuerza y diferentes actores consideran que la violencia puede ayudarles a conseguir determinados objetivos.
Además, en muchos de los Estados denominados frágiles la pobreza institucional va a unida a una inmensa riqueza en recursos naturales. La cohesión entre los grupos con identidades diferentes es débil o inexistente. No existe confianza mutua y las posibilidades de recurrir a la violencia son muy altas.
[1] A more secure world: our shared responsability, Report of the Secretary-General´s High-Level Panel on Threats, Challenges and Change, UN, New York, 2005.
[2] Afganistán, Angola, Azerbaiyán, Burma, Burundi, Camboya, Camerún, República Central Africana, Chad, Comores, Costa de Marfil, República Democrática de Congo, Djibouti, Dominica, Eritrea, Etiopía, Gambia, Georgia, Guinea, Guinea Bissau, Guyana, Haití, Indonesia, Kenia, Kiribati, Laos, Liberia, Malí, Nepal, Níger, Nigeria, Papua Nueva Guinea, República de Congo, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leone, Islas Solomon, Somalia, Sudán, Tajikistán, Timor Oriental, Tonga, Togo, Uzbekistán, Vanuatu, Yemen y Zimbabwe. Ver “World Bank Group Work on Low-Income Countries Under Stress: a Task Force Report”, Septiembre 2002. http://www1.worldbank.org/operations/licus/documents/licus.pdf
[3] Mariano Aguirre, “Eslabones débiles de la Globalización. La fragilidad institucional de los Estados poscoloniales”, Comentario Enero 2006, FRIDE, www.fride.org
[4] International Evaluation Group, Engaging with fragile states, The World Bank Washington D.C, 2006, p. Liii. www.worldbank.org/ieg/licus/
[5] Mariano Aguirre, “Eslabones débiles de la Globalización. La fragilidad institucional de los Estados poscoloniales”, Comentario Enero 2006, FRIDE, www.fride.org
[6] Susan Woodward, “Failed States. The power of words”, www.enjeux-internationaux.org
[7] Failing States. A Global Responsability, Advisory Council on Internacional Affairs, Número 35, Mayo 2004, La Haya, p. 11. Citado en Mariano Aguirre, “Violencia y Estados (¿frágiles?) en América Latina”, Comentario Diciembre 2005, FRIDE, www.fride.org
[8] Susan Woodward y Mark Taylor, “Estados frágiles: soberanía, desarrollo y conflicto”, Informe del Centro de Investigación para la Paz, Madrid, 2005.
[9] Marin Doornbos, Susan Woodward, Silvia Roque, “Failling States or Failed States? The Role of Development Models: Collected Work,” Working Paper 19, FRIDE, Febrero 2006. www.fride.org
[10] Mariano Aguirre, “Eslabones débiles de la Globalización. La fragilidad institucional de los Estados poscoloniales”, Comentario Enero 2006, FRIDE, www.fride.org
[11] Mariano Aguirre, “La crisis del Estado en los países del Sur”, en José Zepeda Varas, compilador, Estados Frágiles, Radio Nederland Wereldomroep, octubre 2006, pp. 117-125.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home